Para
jugar al caldero se debe trazar un círculo
en la tierra con una línea indicando el diámetro. En
el centro se hace otro círculo más pequeño y
a una distancia prudente de ellos una línea que será
el punto de donde los jugadores lancen sus canicas
tratando de acercarse al centro del caldero.
La bola más cercana al centro es "la mano"
y a su dueño le correspondía la oportunidad de
tratar de sacar fuera del caldero (el círculo
grande) una o más de las bolas cercanas a la suya.
Para ello empuja la canica con el dedo índice
catapultado por el pulgar en dirección de su víctima.
El impacto de las dos bolas enviará la segunda fuera
del caldero. Si no lo logra pierde el turno y
le toca al segundo más cercano al centro y así sucesivamente.