Justo cuando se daban las mejores expectativas para confiar en la expansión del biodiésel y el bioetanol - llamados a suplir, respectivamente, al gasóleo y a la gasolina para fomentar las energías limpias y renovables-, nuevas circunstancias están bloqueando su desarrollo. Por un lado, las gasolineras viven una invasión del biodiésel procedente de Estados Unidos, mientras que el Ministerio de Industria retrasa la aprobación del decreto que deberá obligar a las petroleras a poner a la venta un determinado porcentaje de biocombustibles con relación al carburante de automoción.
los biocombustibles representan el 0,53% del consumo de gasolina y gasóleo, mientras que el objetivo de Industria es lograr que lleguen al 5,83%
sólo se vende en unas 300 gasolineras
La CNE se ha plegado a las presiones de las petroleras
Las refinerías producen más gasolina que la que consume el mercado nacional
y se ven obligadas a exportarla, por lo que el bioetanol es una competencia directa a la gasolina